UN ESTUDIANTE EN EL CAMINO DE LA FORMACIÓN, EN CONSTRUCCIÓN DE LA CAJA DE HERRAMIENTAS
- espaciohabitarteps
- 30 may 2021
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La formación corporal, lo más importante para un Psicomotricista, simbolizándola como una caja, en la cual nuestro cuerpo recibe herramientas para ir utilizándolas de la manera más significativa para un otro; pero antes de llegar a ese otro, deben ser utilizadas por y para nuestro cuerpo. Es decir, solo nosotros en nuestra formación como psicomotricistas podemos ir formando esa caja. Para comenzar a formarla, necesitamos conocerla y saber que somos capaces de pasar y dejar en ella, por lo que haremos primero un paso por nuestro cuerpo para así llegar a acompañarlo hacia una formación corporal.
El trabajo corporal para la psicomotricidad es el modo en que llamamos a las diversas prácticas que podemos realizar con nuestro cuerpo, preparándonos en nuestra formación y así estar preparados para ponerla en práctica con en nuestro futuro.
Poder hacer parte de nuestro cuerpo la formación corporal implica que podamos tratar de destrabar nuestro cuerpo, que en una telaraña de técnicas, podamos entrelazar sentido. Todo esto es posible si ponemos en práctica el registro y la escucha de cada sujeto a su propia corporeidad, teniendo muy presente la experiencia corporal vivenciada, ya sea a través de propuestas como las técnicas corporales o bien en la autoobservación de las acciones de vida cotidiana.
Destaco: El desarrollo del cuerpo no depende únicamente del desarrollo cognoscitivo en el sentido clásico, ni solo de los aspectos perceptivos, sino que se relaciona en partes con las aportaciones del lenguaje. La nominación confirma lo que es percibido, reafirma lo que es vivenciado… (Ajuriaguerra, 1977, pp.345-347).
Como nuestro cuerpo es fundamental para nuestra práctica, ya que básicamente dependemos de él para casi todo, sino ¿cómo podríamos comunicarnos con los demás, como podríamos comunicarnos con un bebé? o ¿con quién no entienda nuestro lenguaje?; es a través de nuestro cuerpo, de lo que vivenciamos y demostramos con él. Nuestros cuerpos hablan sin gramática, ellos son nuestra herramienta para comunicar, vivenciar, recibir, apreciar, ya que se podría definir al mismo como representación real del sujeto en el mundo. Mediante él, el hombre tiene una presencia en el mundo, el solo el mismo es el encargado de manejar como ese cuerpo lo puede representar, ya que consideramos que el cuerpo abarca completamente al hombre, porque el cuerpo es una totalidad de lo que somos, ya sea anatómica y mentalmente.
Es también interesante como nuestro cuerpo crea nuestra identidad, la manera de posicionarnos para realizar alguna práctica, o bien en la vida cotidiana; nuestro cuerpo tiene un tono, una postura y también un movimiento que nos va a identificar y lo vamos a tomar como algo propio, lo que nos caracteriza frente a los demás.
Ahora sí, llegamos a el momento que nos atraviesa en nuestra formación camino a psicomotricistas, la formación corporal. La Formación del Rol del Psicomotricista a través del Trabajo Corporal es un espacio de formación, por lo que es importante que el Psicomotricistas Formador, utilice estrategias didácticas y de enseñanza-aprendizaje que permitan al Psicomotricista en formación, reconocer, profundizar y representar a posteriori de vivenciar el trabajo corporal, y en la misma sesión, el por qué, el para qué y cómo fueron planteadas las propuestas de trabajo realizadas por el Formador (Mila, 2002, p. 181). A partir de que comenzamos a vivenciar las primeras prácticas, comenzamos a preguntarnos ¿Qué hacemos acá? ¿pertenecemos a este lugar? ¿es raro?; es lo primero que se nos puede venir a la mente el ver personas descalzas y caminando a un ritmo diferente cada uno, mirándose fijamente, o quizás recostadas en él solo haciendo nada, sin hablar solo recostados, también jugando o quizás descargando gritos. Es impactante ver ese mundo, pero les aseguro que una vez que entiendan ese mundo, es increíble, te atrapa completamente, poder pasar cada una de las prácticas que siempre vienen acompañadas con teoría y vivenciarla con tu propio cuerpo, te da un valor increíble.
Aprendés a pararte de una manera distinta y comienzas a crear tu propia identidad como Psicomotricista, porque cada formación corporal es distinta para cada persona. Que quiero decir con esto; que cada persona que realice una formación corporal, su propio cuerpo resonará de manera distinta a la de su compañero. Esto es lo maravilloso de nuestra disciplina; poder captar de la manera más significativa la diversidad de cuerpos y de maneras de ser que cada persona es libre de tener.
En cada vivencia de la formación corporal para nosotros es muy importante ya que al venir planteada de cierta manera por el equipo docente, favoreciendo y facilitando sostener la intervención en el encuadre al que pertenece, cada vivencia para nosotros resuena de una forma propia, singular de cada uno.
Es importante que el Psicomotricista vivencie, pero más importante es que él pueda decodificar por qué y para qué se hacen las propuestas en este espacio de formación y pueda a su vez, representar y mentalizar lo que él mismo vivenció a partir de dichas propuestas psicocorporales. Es muy interesante el compartir lo vivenciado de cada uno, porque podemos desarrollar una escucha y una corporeidad hacia el otro, entendiendo lo que él está dispuesto a comentar de lo vivido.
A partir de estas reflexiones comenzamos a pensar el valor testimonial y didáctico de dejar el registro de los trabajos corporales, lo que haya resultado “efectivo” o resonado en nosotros, para un abordaje o temática de alguna cuestión especial planteada por docentes. Este escrito entonces implica plasmar nuestras construcciones y experiencias.
En medio de nuestra formación comenzamos a experimentar la expresión corporal en la cuál es concebida como danza, se define como la manera de danzar que lleva el sello de cada individuo. Por medio de este quehacer queremos ayudar a que el cuerpo piense, se emocione y transforme esta actividad psíquica-afectiva en movimiento, gestos, ademanes y quietudes cargados de sentido propio. (Stokoe, 1990, p. 17)
¿Qué implica formarnos corporalmente en la era millennials?
Suena complicado ¿no?; rodeados de cero contactos y miradas, todo lamentablemente artificial, poco corporal, poco sentido desde lo profundo, de lo que proviene desde dentro de nosotros. Formarnos en esta “era millennials“ implica que debemos indagar la compleja relación entre lo social y lo corporal. Relaciones que pueden o no ser solo de influencia sino ver cómo esos cuerpos pertenecen a lo social e histórico, por lo que propongo utilizar lo favorable que nos brinda la era millennials, en la cual, nos hace de manera más practica quizás llegar a los demás, a través del mundo de las imágenes visuales y también de lenguaje informático; y lo que eso provoca, una necesidad de respuesta rápida, de un mundo acelerado sin tomar conciencia propia, de lo propio, de su único e inigualable cuerpo, esto sí que deberíamos cambiar para tomar más conciencia de sí mismos.
En esta era los modos de pensar al cuerpo se construyen en sus modos de pensar y sus modos de relación social. La formación corporal aquí integraría un proceso formativo disciplinar orientándose a un “quehacer” profesional futuro que trabaja con las corporeidades. Esto nos prepara de antemano, cuando vayamos transitando nuestra formación, nos vayamos adaptando a los cambios y las transformaciones propias de esta nueva realidad y también de las del porvenir, teniendo esa maleabilidad desde nuestra formación para así lograr la adaptación en diferentes tiempos de nuestras vidas.
Mara Lesbegueris nos hace repensar los dispositivos pedagógicos en la formación corporal, enmarcando los principales dispositivos de la formación. Son constructos (artificios) sociales que hacen posible una práctica formativa y un discurso determinado sobre las formaciones corporales en particular. Los dispositivos pedagógicos de formación corporal nos permiten ubicar su función estratégica y constitutiva del mismo (Lesbegueris, 2015).
Cuando vamos transitando este camino de formación corporal en la psicomotricidad, vamos pasando por nuestro cuerpo (caja) cada una de las técnicas corporales que pueden ser utilizadas en la práctica de la psicomotricidad; esto no quiere decir que sean las únicas, ya que nosotros los psicomotricistas estamos formados para poder tener la maleabilidad de tomar una técnica y transformarla o adaptarla a la necesidad de ese otro, siendo así necesario para mantener y no perder nuestra especificidad.
En estos caminos de la formación podemos ver cómo poco a poco vamos formando nuestro rol como psicomotricistas; cada uno de nosotros es distinto y por lo tanto tiene la libertad de formar su propio rol con las herramientas que nos brinda la formación corporal. El rol se define en la “puesta en práctica” de sus conocimientos, otorgándole al profesional dominio y experimentación en la tarea, pudiendo tal vez crear un conjunto de procedimientos particulares y únicos, que articulados a las teorías, marcan un estilo propio en el rol. Considero que desde la psicomotricidad trabajamos el rol con el propio cuerpo como instrumento para la tarea. El hecho de repetir a la puesta en práctica una teoría o técnica sin complementarse con una posición crítica acerca del por qué, para qué y para quien se hace, podría resultar un limitación o una armadura para el encuentro y la comunicación con el otro (Papagna, 2000, pp. 122-123).
Cabe destacar que nuestras manifestaciones corporales como lo son la escucha, la voz, la mirada, el rostro; vamos aprendiendo a notarlas en nuestro propio cuerpo para así poder decodificarlas frente a un otro. Gracias a estas manifestaciones podemos preparar nuestro cuerpo para cada una de ellas, como por ejemplo para la escucha, la predisposición y la transformación corporal que se demuestra al estar disponibles para la escucha del otro. También ocurre con las demás manifestaciones. Recuerdo un escrito de Daniel Calmels en el que se refería a la voz como una de las manifestaciones corporales diciendo “cuando emito, muestro la voz y pongo el cuerpo”.
Llegando al final de este escrito me gustaría dejar una reflexión, a partir de mi recorrido en la Licenciatura en Psicomotricidad de la UNSL, en la cual quisiera destacar que no existe una sola caracterización del cuerpo, ni una sola forma de construirlo. Podemos tomar las herramientas necesarias para lograr formarnos de la manera que más nos identifique frente al fin que queramos lograr en esta hermosa disciplina que es la Psicomotricidad. Aquí nuestros maestros en la UNSL nos brindaron la idea de tener nuestro cuaderno al cual llamamos bitácora, donde cada vez que vivenciamos una práctica corporal la dejamos plasmada allí. Es muy interesante al correr de los años en la carrera, volver y leer lo que es de nuestra propia autoría; poder entender el por qué y el para qué de nuestra práctica. Es muy importante saberlo y tenerlo en cuenta.
Como todas las reflexiones que nos propongamos frente a las vivencias de nuestra formación corporal, los invito a dejar plasmado siempre sus experiencias en su corporeidad. Es un material propio que nos enriquece en nuestra formación como psicomotricistas y como personas.
¡Gracias por leerme!
Camila Velázquez Gitto
San Luis, Argentina (2021)
Bibliografía
Papandrea, A. (s/f) El trabajo corporal en psicomotricidad y sus formatos, algunas reflexiones.
Danderfer, R., Montenegro A. (2016) Breviario; reseñas, ideas y conceptos de la psicomotricidad, Ed Brujas.
Lesbegueris, M. (2015) Las lógicas de la formación corporal. Revista de psicomotricidad.
Calmels, D. (2011) La gesta corporal, el cuerpo en los procesos de comunicación y aprendizaje.




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