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Contextos con-textos

  • espaciohabitarteps
  • 28 mar 2021
  • 8 Min. de lectura

Todo encuentro es en cierto modo un reencuentro. Anhelado, deseado, postergado, anticipado… promisorio. La vida en las instituciones educativas es una característica de la modernidad. Lugares de formación, de información, intercambio, de vínculos, intersubjetividades, de transmisión y repercusión de una cultura, resonancias sociales con todas sus contradicciones. Requiere el encuentro con otros, en un juego de aproximaciones y distanciamientos corporales, contactos posibles. Cuerpos dispuestos para enseñar y aprender, aprender y enseñar.


Esta eclosión diaria no ocurre solo en los establecimientos. Por fuera también hay señales del evento educativo. Se habrá notado la diferencia entre la actividad y el receso escolar. En los ruidos, la densidad y ritmo de desplazamientos, la urgencia atosigada del transporte, los objetos que portan las personas de todas las edades, las vestimentas de las infancias… “públicas, privadas”. Similitudes, diferencias. Transformación del paisaje de la ciudad, el pueblo o el medio rural. Traducción de una vida cultural pero también política y económica. Es que hay que decirlo… hasta “la mano invisible del mercado” acaricia expectativas y hay quienes dicen que dadas ciertas condiciones, se inquieta o se retrae; o recomiendan “hacer buena letra”, no enojar al mercado. ¿Quién es? Sería algo así como la Pandemia de las pandemias. Cuidado!


Y esto son solo algunas de las cuestiones del retorno a la presencialidad. Porque clases han habido igual en 2020. ¿En qué condiciones? Materiales, técnicas, corporales, afectivas, mentales… disposiciones hacia lo inédito. Es que hay ciertos gobiernos tan libertarios que suponen que hasta se podría dar clases con señales de humo, nada de andar “regalando” computadoras. Se trata de conectividad. Se trata de exigir lo que se puede brindando los recursos necesarios.


Se ha generalizado la acepción de “virtualidad” a esta modalidad poco usual a la que obligó la pandemia. No pretendo cuestionar tanto lo dado… simplemente acotar que “virtual” es un mundo lleno de posibilidades. Lo potencial, se ha dicho. Y en nuestro medio de la Psicomotricidad se ha estado reflexionando y debatiendo a propósito. Asombrosamente se descubrieron muchas posibilidades, sobre todo de comunicación. Me parece no obstante que debe haber quedado claro que las virtualidades del contacto y modulación de las distancias no pueden ser posible frente al límite real e inexorable de la pantalla. Lo verdaderamente virtual requiere de la posibilidad de realización que se da en el encuentro presencial, mientras que la distancia lo hace imposible o extremadamente limitado. Pero no le echemos la culpa a la tecnología; frente a nada ha sido mucho. ¿Al hablar de reencuentro no será un retorno a las virtualidades?


Soy jubilado docente, luego de cuarenta años de práctica, habiendo pasado por todos los niveles educativos y sobre todo la modalidad de educación especial. Sigo más o menos al tanto de las vicisitudes del mundo educativo. En educación hay una pugna de décadas con el poder hegemónico.


Esta pandemia, por su extensión, es única en la historia. Se produce en el marco de la globalización con hegemonía neoliberal con super acumulación de capital en pocas manos y entronización del sistema financiero. Dicen que alguna vez la copa va a derramar… raro con destrucción del aparato productivo. Frente al “Estado mínimo” cualquier reclamo en el campo de las políticas públicas tiene la respuesta escuchada por décadas: no hay plata. Lo que no hay es voluntad política en un proyecto que invierte economía-ser humano poniendo a todos al servicio de los avatares de la economía. De ahí que la lucha del personal de la educación, la salud, la investigación, el desarrollo social… es irrenunciable. Hemos visto los efectos de la desarticulación de los sistemas de salud por todos lados, así como la diferencia de concepciones sobre el valor de lo humano.


Sin embargo tal es la efectividad capitalista que se ha convertido en carne en el cuerpo y posición subjetiva que lleva a sostener o defender aquello que te mutila o esclaviza. No es un epifenómeno; actúa en nosotros. En pandemia, ¿aislamiento preventivo o inmunidad de rebaño? ¿No es acaso la segunda alternativa la supervivencia del más fuerte? ¿Los que no tienen tantas defensas deben morir? Se han puesto en evidencia las verdaderas condiciones de existencia, materiales y simbólicas. Veamos de qué manera se pudo afrontar, en qué países, en qué regiones, bajo cuáles gobiernos se han producido y siguen produciendo más contagios, más muertes, bajo cuáles cuidados o cuáles absurdos.


En la conmoción, han ocurrido situaciones patéticas: la infaltable negación combinada con la necesidad de inventar un culpable y enemigo. Pero tanto o más grave es la emergencia de la irracionalidad en algunos gobiernos y amplios sectores sociales. Históricamente eso ha sido la antesala del fascismo. Esta característica de incremento del odio, discriminación, el despropósito y violencia es pre-pandémica. Ahora parece ser que hay vacunas comunistas y vacunas “democráticas” que son las capitalistas. Debe ser porque “las vacunas capitalistas” exigen en garantía los recursos de agua! Estamos corriendo el riesgo de perder la capacidad de asombro. Tuvimos la fortuna de haber sido cuidados dentro de lo posible pero sepamos que enfrente tenemos esa irracionalidad, aquí… Aspiro a que haya un “reencuentro” con la racionalidad y la sensibilidad humanística también. La educación es clave.


Lo que debemos preguntarnos del reencuentro es también ¿retorno a qué? Parece hoy lejano lo que ocurría en Latinoamérica en la segunda parte del 2019. De algún modo siguió ocurriendo! Recordemos las represiones, como eran tratados los cuerpos. Recordemos que el detonante en chile fue un movimiento de estudiantes secundarios. En nuestro país se habían prendido alertas de alarma, aun cuando iniciábamos un nuevo ciclo de esperanzas.


Pero… “una mirada psicomotriz”. Sí. Alguna vez Lapierre y Aucouturier escribieron en el prólogo de una obra intermedia que titularon Educación vivenciada, “este es un método para la democracia”. ¿Por qué habrán dicho eso? ¿Acaso puede haber en Psicomotricidad, un método, una técnica, una intervención, una concepción que no sea para la democracia? Digo democracia con todas las letras y no pantalla de simulación de una autocracia financiera.


No han faltado voces señalando al neoliberalismo como una nueva forma de totalitarismo. No me parece que la Psicomotricidad en cualquiera de sus versiones, pudiera congeniar con esto. Debemos estar alertas a los indicios; por ejemplo en el gobierno de la educación de CABA. En mis últimos años de actividad en escuelas alcancé a vivenciar las “virtudes” de esa forma de gobernar, coherente en todas las áreas. Desde hace trece años que la Ciudad vive violencia física y simbólica, lamentablemente respaldada por muchos “vecinos”. Recuerdo la represión en el Borda, el Indoamericano donde había chicos que iban a la escuela… El apaleamiento a los indigentes, la persecución a inmigrantes negros, manteros, profesionales del arte callejero, cuentapropistas, los desalojos compulsivos y que vayan donde sea, el ataque y desprecio permanente hacia los docentes, entre tanta “gobernanza”. Mucho de esto también se ha dado en pandemia y continúa!


En cierta ocasión en una escuela, estando en situación de juego con un grupo de alumnos y alumnas de 10-11 años, dos alumnas se apartan del grupo y se ponen a hablar entre ellas. No era una actitud esperable en ellas aunque en mi caso, siempre respetable. Cuando pude tomar distancia del juego, me acerqué y pregunté qué les ocurría que no participaban. Una de ellas me dio la respuesta, seria, en tono de preocupación y algo tensa: -“Qué quiere que le diga profe, nosotras estamos aquí jugando y mi mamá en este momento está tomando un terreno”. Eso era en la denominada “Villa 31”. El resto del grupo se acercó. Se trataba de escuchar, contener, comprender…


La verdadera preocupación de la nena no era la toma de tierras, acción a la que deben acudir los que no tienen espacio en este mundo. En algunos lugares se los ha llamado “los sin tierra”. Esa acción es juzgada comúnmente como delictiva al mismo tiempo que parece legítimo (porque legal se arregla) que un gobierno realice negocios con tierras fiscales. Política que entre tantas iniquidades no ha tomado respiro en pandemia.


Lo que le preocupaba a la nena era la eventual represión ordenada por el gobierno. Todos sabemos que las fuerzas de seguridad son en primera instancia, guardia pretoriana del poder. Y esto está metido en el imaginario de muchos jóvenes y aún niños. Alguna vez, en otra escuela del sur de la Ciudad, yendo a la plaza con un grupo de alumnos púberes, un alumno desaparece de mi vista. Lo encontré detrás de un árbol al que iba rodeando frente a mi mirada. Creí que era un juego… No. –“Shh, profe ¿vió que pasó un patrullero?” Aclaro que este chico no tenía ningún tipo de antecedente más que el ser testigo de muchas arbitrariedades policiales y una representación anticipatoria de un seguro peligro. Creo que debemos dar cuenta a través de la observación y reflexión acerca de por qué “el cuerpo es político”.


Retomando lo de la toma de tierras es oportuno señalar que para “habitar” hay que tener un espacio, un lugar. Y por cierto que la Ciudad de Buenos Aires hace tiempo que real y simbólicamente, no “aloja” a los vulnerables sino que por el contrario desaloja.


Este tipo de manifestaciones que he descripto (en viñeta, como se dice ahora) solo son recuperadas por docentes, profesionales y conducciones sensibles al comportamiento espontáneo de los niños. Porque ¿cuál es el tipo de preocupación del poder político neoliberal? El absurdo en educación: “la productividad”, del sujeto que aprende y enseña ni hablar. Los y las psicomotricistas tienen un campo promisorio de contribución y de lucha… con otros.


Siempre se puede establecer la relación educativa, bajo cualquier limitación. Pero esto no nos puede hacer caer en el conformismo o ser funcionales a condiciones en algunos casos degradantes. Hoy por hoy, ningún educador, profesional, puede permitirse renunciar a lo que corresponde por derecho, el mejoramiento de las condiciones de producción del saber y la racionalidad en las decisiones en resguardo de la vida humana. Sepamos que el “reencuentro” educativo involucra una carga de arrastre no suspendida en pandemia, ya sea puesta de relieve o de fondo.


Creo que debemos profundizar en Psicomotricidad y sin tapujos, acerca del cuerpo y la subjetividad que se construye en el capitalismo, particularmente en esta era de predominio neoliberal. ¿Qué es el cuerpo para el Capital? Dejaré para otra ocasión el participar mis reflexiones en este punto.


Pero señalar, que en educación donde se nuclean todas las tendencias se transita con una tensión entre el cuerpo de un sujeto, en construcción libre, en función de sus deseos que lo impulsa a saber y un cuerpo funcional al capitalismo vigente donde se busca formatear la subjetividad en aras de la incertidumbre y la meritocracia, la competencia, el individualismo. Hay que clonar emprendedores capitalistas generando “capitalistas de sí mismo”. La educación debe ser gestionada por Gerentes no por educadores. Basta escuchar a la ministra de educación de CABA.


Considero que hay varias dimensiones de la “mirada psicomotriz”, varias dimensiones para hablar de Psicomotricidad y del cuerpo. Una dimensión es el de la práctica, la intervención, el encuentro con el otro, el juego… Está muy relacionada con la formación del Psicomotricista y que es permanente. Hoy, esta formación es de excelencia en nuestro país y casi no ofrece dudas acerca del desempeño. Hay no obstante otra dimensión que toma distancia de la práctica y su reflexión concreta que se sitúa a nivel epistémico, relacionada con la validez del saber, los paradigmas, la participación interdisciplinaria y transdisciplinaria… Se trata del debate sobre la Psicomotricidad como disciplina. Sin detrimento de la formulación de otras instancias creo que hay otra dimensión en la que luego de las fuertes influencias “psico”, entre ellas el psicoanálisis, emerge o reaparece (porque hay antecedentes históricos) una persistente mirada hacia los social, cultural y político.


Estas dimensiones no están aisladas, no son una sumatoria, ni necesariamente un pasaje de una concepción a otra. Se imbrica, se articulan. Por una cuestión de orden y de orientación ponemos más el énfasis en una que en otra. La totalidad tanto como la complejidad no es algo que baste con enunciarla ni que se presenta con todo su esplendor frente a nuestra mirada de una vez. La realidad es independiente de nuestra mirada y debemos reconstruirla sorteando las zancadillas de nuestra percepción y subjetividad. Y cada elemento de una nueva dimensión no responde a nuestros caprichos o concepción a priori sino que van apareciendo como un descubrimiento a cada paso de la reflexión sobre la práctica. Contrario a las técnicas la Psicomotricidad no es invención, es descubrimiento.


En una actividad producida por Espacio Habitarte en la que participó Ángel Rodríguez Ribas se pronunció por una vuelta a la Filosofía y un dejar atrás las miradas eurocéntricas. Tenía razón. Miremos, observemos a partir de nuestras realidades, en nuestras diversas realidades, para romper con la dependencia ancestral, para generarnos nuestras propias preguntas y respuestas acerca de las políticas del cuerpo, género, educación, salud… Confiando más en nuestras prácticas, en la reflexión de nuestras propias prácticas. Yo espero que este reencuentro de la presencialidad educativa sea promisorio y efectivo hacia la creación de un nuevo mundo.


Ernesto Ferreyra Monge


 
 
 

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