LA VOZ, UNA TRABAJADORA ESENCIAL
- espaciohabitarteps
- 26 abr 2021
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El mes de abril es el mes de la Voz en conmemoración al Día Mundial de la Voz (DMV) que se celebra cada 16 de abril en el marco de una campaña de concientización de sus cuidados, organizada en nuestro país por la Sociedad Argentina de la Voz (SAV). El lema del 2021 es ”Un mundo, muchas voces”. En su honor, celebrándola, reconociéndola y abrazándola, quise compartir estas ideas con ustedes.
La voz es una parte muy importante de nuestra identidad colectiva e individual.
A nivel social, podemos pensar que sus matices están impregnados por las características únicas de nuestra lengua. Influenciadas no sólo por los aspectos más crudos del lenguaje, sino también por la idiosincrasia del imaginario social en el que nos desenvolvemos producto de un tiempo pasado, presente y futuro. Cuando viajé unos meses para capacitarme a Madrid una de las cosas que me decían era que nosotros los argentinos pronunciábamos mejor y más claro. Escuchando a una colega formada en el Arte de la Palabra, la Lic. Inés Bustos Sánchez, me arrimé a una posible explicación. En Argentina, como en otros países latinoamericanos, hablamos con una articulación más abierta, dándole más relevancia a las vocales, ligadas con el componente emocional. Sin dudas, somos pasionales por rebalse y podemos verlo en múltiples ejemplos vocales, como los gritos de gol que incluso pueden llegar a marear a quien los emite.
Así mismo, la voz es una manifestación intrínseca de la persona que nos muestra el recorrido de su manera de ser y estar en el mundo. Hace poco mi hijo me convocó para compartir una parte de un dibujo animado bastante popular sobre un grupo de cachorros que ayudan en su comunidad. Él estaba maravillado porque uno de los perritos había cambiado de cuerpo con una gallina. A su corta edad pudo comprenderlo gracias a que la voz y los gestos corporales de los personajes continuaban siendo los mismos e intentaba explicármelo con la risa que esto le generaba. ¡Qué importantes rasgos identificatorios!
La voz es el corazón del habla de un sujeto y su entorno.
Nuestras emisiones vocales son índices de nuestra presencia, tomando gran relevancia porque nos brindan la posibilidad de dejar una huella sonora.
Así como existen las pinturas rupestres, en donde nuestros antepasados intentaron trascender y dejar rastro de su existencia. Algo así me sucede cuando escucho a Gardel, por ejemplo, siento su presencia.
Tengo unos CDs de él remasterizados que amo escuchar. Entonces percibo porque ha sido y continua siendo un cantante tan famoso. Me lo imagino, de alguna forma me parece que hasta lo conozco personalmente. Esa pasión por lo que está haciendo en esa grabación que genera una especie de presente compartido. ¡Cuántos cantantes nos generan estas sensaciones! Cuál será la mezcla de dones especiales necesarios para provocarlo en un sujeto particular.
La voz es presencia y ausencia, fruto de una biografía, en constante cambio y evolución, como la vida misma. A través de ella expresamos y vivenciamos duelos, aprendizajes y resiliencia. Cuántas voces escuchadas nos gustaría volver a escuchar. Otras tal vez no. En algunas ocasiones registro que necesito ayuda solo con escucharme la voz en alguna grabación. Si me escucho cansada, triste, abrumada, reflexiono sobre lo que me sucede. Como si hubiera estado viniendo en modo automático y la autoescucha posterior a mi producción me hiciera tomar conciencia. Es un lindo ejercicio que me gusta hacer.
Nuestras voces de apego nos cobijan, abrazan y resguardan. También nuestra propia voz refleja en tiempo presente esa historia de cómo nos han cobijado y puede constituirse en apego de otras. Muchas veces hemos escuchado que la voz es el reflejo del alma, pero no sólo de la nuestra, sino que representa un dibujo sonoro del entramado vincular primario y actual de cada sujeto.
Podríamos pensar a ese Yo Piel Auditivo Fónico del que nos hablaba Anzieu como la matriz de una producción vocal que constituye una señal acústica intrínseca que sonoriza nuestra forma de ver el mundo. Así una parte de ella da y al mismo tiempo recibe, como un juego de toma y daca simultáneo.
La pandemia me ha hecho reflexionar sobre la importancia de las voces para la percepción del movimiento y la orientación espacial. La pienso como un radar de ondas sonoras retornantes que funciona como un sonar que nos brinda información sobre nuestro alrededor. Cuando le hablo a alguien le llego con mi voz, una parte de esa energía es percibida por mi interlocutor y otra vuelve hacia mí. Esos datos espacio sonoros me permiten hacer ajustes en mi tracto vocal para intentar llegar fónicamente de la forma que encuentro posible.
Si una persona que me habla se está moviendo y cierro mis ojos, puedo efectuar inferencias no sólo sobre la dirección de su movimiento sino también sobre la orientación de su rostro (me está mirando o no). Las nuevas modalidades de comunicación oral infectadas, como diría Esteban Levin, sesgan este valioso poder de nuestras voces.
Los barbijos, mascarillas y cualquier otro elemento que bloquee nuestra emisión vocal en el espacio nos quita esas posibilidades. Como también sucede con las conversaciones a través de dispositivos electrónicos, en donde la conversión de la señal bloquea este despliegue.
Por todo esto y mucho más digo que todos los días son el día de la voz, considerándola una trabajadora esencial. Si sentís alguna inquietud en relación a ella podés consultar en primera instancia con un profesional de la salud con experiencia en el área, como algunos fonoaudiólogos.
Escucha a tu voz, ella es importante. Cuidarla es cuidarte.
¡Felices días de la voz!
Lic. Jorgelina Colombo
Fonoaudióloga con experiencia en el área de la voz nutrida por la mirada psicomotriz.





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